
Mantenimiento químico del agua
El Real Decreto 742/2013, que regula los criterios sanitarios de las piscinas de uso colectivo —y una piscina de comunidad lo es—, fija para el agua del vaso un pH entre 7,2 y 8,0 y un cloro libre residual entre 0,5 y 2 mg/l. Dentro de esa horquilla trabajamos con un objetivo más estrecho, un pH entre 7,2 y 7,6, porque es donde el cloro desinfecta mejor y menos irrita los ojos. Se mide a diario y la dosis se ajusta al uso real de la piscina, no a una pauta fija de fábrica.




